martes, 5 de marzo de 2013

Oeoeoe, Cafe, Cafe...


El domingo fui al concierto de Café Tacuba y ¡me divertí horrores!Llegué a las siete, me quedé de ver en la entrada con Ale, un amigo/compañero de la facultad de Derecho. Ninguno de mis amigos quiso ir conmigo, salvo él, a pesar de que TODOS sus amigos iban a ir. Muy puntuales, entramos al Palacio del Arte... yo tenía años de no ir a ese recinto, creo que la última vez que fui fue para ver en concierto a alguien que no recuerdo quién era. El caso es que cuando entramos, ya no me pareció tan inmenso como antes... creo que es cierto eso de que la perspectiva de las cosas cambia con la edad...Llegamos a las siete, el concierto empezó como a las ocho y media, tal y como lo había predicho Ale. Lo bueno es que mientras esperamos, nos encontramos a unos amigos de él y nos instalamos con ellos. Me presentó a varios de sus amigos pero, para ser sincera, solo me acuerdo de dos: su socio y un chavito super buena onda llamado Efraín y que ¡parece tener 12 años de lo chico que se ve!, con quien nos tomamos una foto... También dio tiempo para platicar y para comprar unas cuantas cervezas. Mientras hacía uno de mis acostumbrados recorridos visuales, para ver a quién me encontraba, sentí la mirada de una persona que resultó ser uno de mis alumnitos. Me veía un poco extrañado de encontrarme ahí... creo que tienen la idea de que esos conciertos no me gustan. Total que entre saludo y saludo, ¡¡que se instala justo adelante de nosotros, tapándome todo!!La gente ya estaba deseperada, gritando, chiflando y cantando... aunque suene a chiste. Por fin apagaron las luces y salió el grupo al escenario. El vocalista, Rubén o como quiera que se llame, salió vestido de blanco y con un sombrero genial, blanco también, tipo bombín pero más alto, que le quedaba un poco grande y le tapaba los ojos, perfectamente planeado para complementar el look. La primera canción que cantaron fue una desconocida, lo cual dio oportunidad a observar bien a los músicos. La segunda canción fue la que desató la euforia: Las Flores. Es una de mis canciones favoritas, por lo que yo me encontraba disfrutando de la canción, hasta que un grupo de chavos que tenía al lado derecho, pasó del típico brinco a los aventones. Yo, por supuesto, traté de alejarme del tumulto y el pobre de Ale nada más me estaba cuidando de los tipos. Ya después, el mismo Ale me dijo que ese grupo era la famosa Porra del Morelia, estaba junto a los mismísimos fulanos que hacen sus desmanes en el estadio. Es más, tuve la "fortuna" de presenciar una de sus famosas "prendidas de vengalas"... ¡Qué tipos!¡Ya ni pude disfrutar bien la canción!Así siguieron las canciones y siguieron los brincos y empujones. Hacía un calor sofocante, todos estábamos sudando muchísimo y yo que iba super bien peinada con mi nuevo look, ahora tengo fleco, terminé despeinada y con el cabello embarrado... Con el calor vino lo grotesco, los de la Porra se quitaron las playeras y andaban con el torso desnudo y sudado, brincando por todas partes y acercándose a todos ¡guácala! Yo, como era de esperarse, me alejé de ellos lo más posible para que ni me rozaran.Al iniciar el concierto estabamos estratégicamente instalados en el centro del ruedo, al terminarlo estábamos hasta atrás... nos fueron empujando y nos fuimos alejando de los bailes agresivos... yo por miedo y asco y Ale por mi...Yo, la verdad, disfruté mucho más el concierto cuando estaba hasta atrás: veía perfectamente a la banda, tenía espacio para bailar y gritar a gusto y, lo más importante, estaba alejada de todos aquellos exhibicionistas pamboleros. Ellos seguían estando a mi lado derecho, con distancia de por medio, y a mi lado izquierdo estaba ante la prescencia del grupo más cool de todos: los marihuanos. ¡Que grupo tan pacífico y solidario! La chava que proveía la mota era delgada, de cabello largo y trenzado, cero maquillaje y con un gorrito jamaiquino. Ella sacaba la hierba de una bolsita transparente y la enrrollaba en un pedazo de papel, que ahora sé que se llaman "sabanitas", con una pericia increíble y admirable. Mientras armaba el churro, la artista del cigarro tenía a dos guardaespaldas, que la cuidaban de los brincos y aventones y ponían las manos debajo del churro, para que no se desperdiciara nada, por si se caía algo de mota. Ya terminado el carrujo, procedían a prenderlo. La chava le daba el primer toque y se lo pasaba a los guardaespaldas, quienes después de darle una buena fumada, lo rolaban con los demás integrantes del grupo... y con quienes les pidieran. Yo no les pedí, pero no me hizo falta porque todo me llegaba de primera mano, tuve una experiencia indirecta con la mota. Supongo que eso influyó en mi, lo cierto es que desde que se instalaron junto a mi, me la pasé mucho mejor. Hablando del espectáculo, lo que más me gustó fue cuando hicieron la coreografía del video "Déjate Caer" y el regreso, después de que se habían despedido. La compañía de Ale también influyó muchísimo en que me la pasara de lujo. Yo creo que él era el más asombrado de verme en ese ambiente. Creo también que no disfrutó mucho el concierto porque parecía mi guardaespaldas, quitándome a los tipos de la porra para que no me pegaran... ¡Qué lindo eres Aleeee!Ya tenía tiempo que no iba a un concierto que disfrutara tanto, desde aquellos donde iba a ver a mi novio Alejandro Sanz. La vez anterior que fui a ver a Café tacuba fue en el parque de La Huasteca, en Monterrey, en donde me la pasé bien y el escenario era algo natural y totalmente espectacular. Ahora el escenario no fue lo máximo, pero la compañía fue excelente.¡Gracias Ale y gracias pachecos!

1 comentario:

  1. Eres una chava que a primera vista irradias seguridad y a segunda, amabilidad, y si no te conozco y solamente te he visto una sola vez creo que eso es mucho decir...
    Efrain.

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