martes, 5 de marzo de 2013

Tranquilidad...


Ultimamente me ha invadido un espiritu de investigación. Me la he pasado leyendo sobre los problemas sociales que aquejan a nuestro país y las propuestas de los políticos para mejorarlos. Cabe mencionar que me interesa mucho el marketing politico, razón por la cual me he adentrado en esas cuestiones politicas.
No pertenezco a ningun partido político... creo que ningun político es tan malo o tan bueno como lo hacen creer. Yo seria feliz en una sociedad con un gobierno pluralista realmente, en el que se rescaten las mejores propuestas de todas las corrientes y en el que el único objetivo sea el genuino y real mejoramiento del pais.
La mayoría de mi experiencia laboral se desprende de la administración pública, en áreas 100% sociales... eso me ha permitido darme cuenta de la magnitud real de los problemas sociales: educación, igualdad, procuración de justicia, comunidades indígenas, jóvenes, niños, adultos, mujeres y hombres...
Siempre he pensado que para solucionar muchos de los problemas existentes no es imperativo un gran presupuesto, pero si lo es una convicción y voluntad por querer terminarlos. Sin embargo, ese es el gran problema, no existen ni la voluntad ni la convicción para ver por el bien común en lugar de ver por el bien personal.
Todo es un circulo vicioso: el problema de la inseguridad se deriva, en una parte, de la falta de empleo, que a su vez se deriva de la falta de educación, que a su vez se deriva de la poca infraestructura en las comunidades...
La falta de cultura se debe a que no hay apoyos suficientes para artistas y, cuando los hay, falta el interés de la ciudadanía por acercarse a las expresiones culturales, el cual se deriva de la poca difusión y nuevamente nos encontramos en un circulo...

Me gusta leer, me gusta enterarme de las nuevas investigaciones y de lo que los expertos tienen que decir. Creo que hay demasiadas cosas en el mundo para aprender, que uno nunca termina de hacerlo, sin embargo, en lo que respecta a este tipo de asuntos, creo que corremos el riesgo de desilusionarnos en un santiamen.
En este punto, creo que lo mas sabio que puedo hacer es sumarme a Albert Einstein al decir que mientras conozco más me doy cuenta que no se nada.

¿Cómo corregir los problemas que afectan a nuestro país si es necesario corregir miles de problemas al mismo tiempo? ¿Será conveniente para nuestra tranquilidad mental que sigamos quedándonos con lo que nos venden los medios?
¡Qué caos!

Oeoeoe, Cafe, Cafe...


El domingo fui al concierto de Café Tacuba y ¡me divertí horrores!Llegué a las siete, me quedé de ver en la entrada con Ale, un amigo/compañero de la facultad de Derecho. Ninguno de mis amigos quiso ir conmigo, salvo él, a pesar de que TODOS sus amigos iban a ir. Muy puntuales, entramos al Palacio del Arte... yo tenía años de no ir a ese recinto, creo que la última vez que fui fue para ver en concierto a alguien que no recuerdo quién era. El caso es que cuando entramos, ya no me pareció tan inmenso como antes... creo que es cierto eso de que la perspectiva de las cosas cambia con la edad...Llegamos a las siete, el concierto empezó como a las ocho y media, tal y como lo había predicho Ale. Lo bueno es que mientras esperamos, nos encontramos a unos amigos de él y nos instalamos con ellos. Me presentó a varios de sus amigos pero, para ser sincera, solo me acuerdo de dos: su socio y un chavito super buena onda llamado Efraín y que ¡parece tener 12 años de lo chico que se ve!, con quien nos tomamos una foto... También dio tiempo para platicar y para comprar unas cuantas cervezas. Mientras hacía uno de mis acostumbrados recorridos visuales, para ver a quién me encontraba, sentí la mirada de una persona que resultó ser uno de mis alumnitos. Me veía un poco extrañado de encontrarme ahí... creo que tienen la idea de que esos conciertos no me gustan. Total que entre saludo y saludo, ¡¡que se instala justo adelante de nosotros, tapándome todo!!La gente ya estaba deseperada, gritando, chiflando y cantando... aunque suene a chiste. Por fin apagaron las luces y salió el grupo al escenario. El vocalista, Rubén o como quiera que se llame, salió vestido de blanco y con un sombrero genial, blanco también, tipo bombín pero más alto, que le quedaba un poco grande y le tapaba los ojos, perfectamente planeado para complementar el look. La primera canción que cantaron fue una desconocida, lo cual dio oportunidad a observar bien a los músicos. La segunda canción fue la que desató la euforia: Las Flores. Es una de mis canciones favoritas, por lo que yo me encontraba disfrutando de la canción, hasta que un grupo de chavos que tenía al lado derecho, pasó del típico brinco a los aventones. Yo, por supuesto, traté de alejarme del tumulto y el pobre de Ale nada más me estaba cuidando de los tipos. Ya después, el mismo Ale me dijo que ese grupo era la famosa Porra del Morelia, estaba junto a los mismísimos fulanos que hacen sus desmanes en el estadio. Es más, tuve la "fortuna" de presenciar una de sus famosas "prendidas de vengalas"... ¡Qué tipos!¡Ya ni pude disfrutar bien la canción!Así siguieron las canciones y siguieron los brincos y empujones. Hacía un calor sofocante, todos estábamos sudando muchísimo y yo que iba super bien peinada con mi nuevo look, ahora tengo fleco, terminé despeinada y con el cabello embarrado... Con el calor vino lo grotesco, los de la Porra se quitaron las playeras y andaban con el torso desnudo y sudado, brincando por todas partes y acercándose a todos ¡guácala! Yo, como era de esperarse, me alejé de ellos lo más posible para que ni me rozaran.Al iniciar el concierto estabamos estratégicamente instalados en el centro del ruedo, al terminarlo estábamos hasta atrás... nos fueron empujando y nos fuimos alejando de los bailes agresivos... yo por miedo y asco y Ale por mi...Yo, la verdad, disfruté mucho más el concierto cuando estaba hasta atrás: veía perfectamente a la banda, tenía espacio para bailar y gritar a gusto y, lo más importante, estaba alejada de todos aquellos exhibicionistas pamboleros. Ellos seguían estando a mi lado derecho, con distancia de por medio, y a mi lado izquierdo estaba ante la prescencia del grupo más cool de todos: los marihuanos. ¡Que grupo tan pacífico y solidario! La chava que proveía la mota era delgada, de cabello largo y trenzado, cero maquillaje y con un gorrito jamaiquino. Ella sacaba la hierba de una bolsita transparente y la enrrollaba en un pedazo de papel, que ahora sé que se llaman "sabanitas", con una pericia increíble y admirable. Mientras armaba el churro, la artista del cigarro tenía a dos guardaespaldas, que la cuidaban de los brincos y aventones y ponían las manos debajo del churro, para que no se desperdiciara nada, por si se caía algo de mota. Ya terminado el carrujo, procedían a prenderlo. La chava le daba el primer toque y se lo pasaba a los guardaespaldas, quienes después de darle una buena fumada, lo rolaban con los demás integrantes del grupo... y con quienes les pidieran. Yo no les pedí, pero no me hizo falta porque todo me llegaba de primera mano, tuve una experiencia indirecta con la mota. Supongo que eso influyó en mi, lo cierto es que desde que se instalaron junto a mi, me la pasé mucho mejor. Hablando del espectáculo, lo que más me gustó fue cuando hicieron la coreografía del video "Déjate Caer" y el regreso, después de que se habían despedido. La compañía de Ale también influyó muchísimo en que me la pasara de lujo. Yo creo que él era el más asombrado de verme en ese ambiente. Creo también que no disfrutó mucho el concierto porque parecía mi guardaespaldas, quitándome a los tipos de la porra para que no me pegaran... ¡Qué lindo eres Aleeee!Ya tenía tiempo que no iba a un concierto que disfrutara tanto, desde aquellos donde iba a ver a mi novio Alejandro Sanz. La vez anterior que fui a ver a Café tacuba fue en el parque de La Huasteca, en Monterrey, en donde me la pasé bien y el escenario era algo natural y totalmente espectacular. Ahora el escenario no fue lo máximo, pero la compañía fue excelente.¡Gracias Ale y gracias pachecos!

Cronica de un dia de "trabajo"


Diariamente llegamos a nuestros lugares de trabajo, puntualmente a la hora de entrada. Después de saludar a los compañeros de trabajo, nos dirigimos a nuestro escritorio o área de trabajo, tomamos nuestra taza de café y nos dirigimos a la cafetera para servirnos un poco de dicho líquido. En el trayecto nos encontramos a algunas otras personas que no habíamos visto al llegar o que van llegando, las saludamos y platicamos de alguna anécdota sucedida el día anterior o del montón de trabajo que tenemos para ese día. Nos dirigimos de nuevo a nuestra área de trabajo y prendemos la computadora. Se inicia el Messenger y damos un vistazo rápido a la lista de contactos para saber quién está conectado. Casualmente, nos encontramos en línea al amigo del que hace mucho no tenemos noticias… ¡ni modo de no saludarlo! Si no tenemos computadora, nos salimos a disfrutar de nuestra taza de café y nos encontramos con que llegó un conocido al que hace mucho no vemos. Cuando volteamos a ver el reloj, ya ha pasado una hora desde que llegamos… y también ha llegado la hora de decidir qué se va a desayunar: ¿tacos o tortas? Por supuesto, hay que hacer un consenso, decidir quién lo va a recoger y recolectar el dinero. Para esa hora, ya tenemos que hacer varios oficios, sacar algunas copias, acudir a algún encargo, pero eso lo podemos hacer después, todavía queda mucho tiempo de trabajo. El día se pasa entre llamadas, pláticas, chat, tazas de café y desayunos. Nos damos cuenta que durante el día solo hicimos un oficio, unas dos llamadas oficiales y tuvimos una pequeña reunión de trabajo de 10 minutos. Faltan 10 minutos para terminar la jornada laboral. Apagamos la computadora, cerramos la oficina, nos despedimos de todos y esperamos pacientemente junto al reloj checador a que sea la hora puntual de salir. Es hora de descansar, hemos tenido un día muy ajetreado. Mañana nos espera otro largo día de trabajo, igual que el de hoy. ¿Eso es trabajar?Va dedicado a los funcionarios... ¡Bendito Sindicato!

Mi visita al CeReSo


El viernes hice algo que pense que nunca tendría que hacer... fui por primera vez a un Centro Penitenciario. Afortunadamente no fui a vistar a alguien en específico, como parte de la readaptación que se quiere lograr con los reos, se presentó la obra teatral La Casa de Bernarda Alba, como parte del grupo de teatro que tienen los internos. Yo había escuchado historias sobre las revisiones y el proceso para entrar a las visitas en los reclusorios, pero nunca pense tener que pasar por una... aunque tengo que reconocer que fue muy light a comparación de las historias de horror que había escuchado. 

Todo comenzó cuando Alejandro me habló para que fuera a la obra, la verdad como que me dio un poco de cosa, pero ni modo de decirle...total que después de hacerle mil preguntas le dije que ahi lo veía. Quedamos a las siete y me dijo que llegara diciendo que iba de comunicación social de la secretaría, por aquello de la cámara de fotos y el boleto de entrada. Así hice: salí de mi oficina decidida y llegué al CeReSo (Centro de Radaptación Social), en cuanto me acerqué en el coche buscando el estacionamiento, los polis se me quedaban viendo preguntándose qué hacía ahí. Aunque trabajo en la Secretaría de Seguridad Pública nunca me había tocado ir a un reclusorio. Obviamente, está todo cerrado y todas las puertas etán custodiadas. 
La entrada era por la puerta más cercana al estacionamiento, había unos policías en la banqueta, se supone que alerta pero mas bien estaban viendo a la gente pasar, y después de subir dos pequeños escalones había una mesa con dos jóvenes mujeres que se encargaban de la venta de boletos. Yo me dirigí a ellas, les pregunté dónde era la obra y les cometé que iba de Comunicación Social de la Secretaría. Ellas me dijeron que entrara por la puerta que estaba a un costado, así lo hice. Vi la puerta y toqué, un policía se asomó por una pequeña ventanita a lo alto de la puerta azul de metal. Me preguntó que qué quería, le dije que iba a la obra, y me abrió la puerta. Lo primero que vi fue como a 7 policías, entre hombres y mujeres, que volteaban a verme. Yo entré y me pidieron mi credencial de elector, me dieron un papelito para recogerla después. El siguiente paso era pasar a la famosa báscula... no sin antes mandarme de nuevo al coche a dejar el celular y nextel. La policía que me revisó se vio muy decente, solo me tocó por la cintura y me revisó la bolsa. De ahí me pasaron por un pasillo que conducía a otra puerta, para poder salir me pusieron unos sellos invisibles a simple vista pero visibles bajo una luz como infrarroja o no se... yo estaba un poco en shock porque con esos sellos me sentía fichada... Ahí me encontré a una señora un poco gordita y vestida de verde que me dijo: ya es un poco tarde pero estamos por empezar. No tenía idea de quién era pero seguí con mi camino. Salí a un área abierta, rodeada por malla, pasé por el comedor y me encontré con otro puesto de revisión con una policía muy amable que, creo, le di ternura y me dijo: pásele por ahi donde van saliendo el interno y el compañero y después la otra compañera le dice dónde es. Yo en cuanto escuche lo del interno pensé... ¿cómo se me ocurrió venir a esto? pero en total control le agradecí a la poli y me dirigí hacia donde me dijo. Por supuesto me dio curiosidad y de reojo vi al personaje, que tenía una cara de malandrín que no podía con ella. Finalmente llegué al lugar, era una sala muy grande, con varios pupitres de escuela y un escenario al frente. Había una manta que servía de telón. Ahí encontré a Alejandro y a Martín y ya me sentí más segura. Lo primero que les dije, a cada uno por separado, era que me habían quitado mis teléfonos... ¿qué iba a hacer incomunicada si los internos decidía amotinarse? Los dos me dijeron con toda tranquilidad y mostrándome sus celulares: te presto el mío. Leyendo el programa, me pude dar cuenta de que el grupo de teatro es muy famoso y bueno, ha ganado varios premios a nivel nacional e internacional y tienen una buena trayectoria artística. En la contraportada, vienen unas recomedaciones para el público que quiere asisitir a las funciones, entre ellas no vestir de color negro, no llevar cosméticos y no llevar tacones o sandalias. Yo, por supuesto, iba con todas esas restricciones. Ya después me dijeron que el color negro es porque los custodios visten de ese color... lo de los cosméticos no tengo idea de porqué sea, los tacones y las sandalias supongo que te quitan agilidad en caso de emergencia... que conste que es una suposición. 

Hablando en serio, siempre he tenido mis dudas sobre si los CeReSos cumplen su función de readaptación del interno, porque creo que están más cerca del mal que del bien. sin embargo, el poco tiempo que estuve ahí me dio la posibilidad de darme cuenta que este tipo de actividades culturales son de ayuda para los reos. En realidad siempre he pensado que la cultura es un muy buen escaparate, terapia y hobbie. No se a ciencia cierta cómo sea el ambiente en un centro penitenciario, aunque me dijo Ale que el que visitamos es el más tranquilo, no deja de ser de mediana seguridad y de albergar a deincuentes homicidas, ladrones y cosas por el estilo. No se cómo sea pertenencer a este tipo de grupos culturales dentro de la cárcel... ¿recibirán burlas de los demás internos? ¿serán discriminados? no lo se... sería interesante investigarlo ya que vivimos en una sociedad increiblemente machista en donde ser hombre a veces es mucho más difícil que ser mujer, no me puedo imaginar lo que es ser hombre y estar en la carcel. Lo cierto es que la calidad de la obra de teatro es buena y continuamente se presentan piezas teatrales que quizá valdría la pena divulgar con mayor fuerza. 

Como siempre lo he dicho, creo en el desarrollo personal. Todo ese proceso de revisión, sellos, básculas y demás vale la pena simplemente para darnos cuenta de que hay un grupo de personas que se están readaptando y que su tiempo libre lo ocupan en acercarse a la cultura, en lugar de aprender otras formas de delinquir.

¿Hacer o no hacer?


Hace poco mas de dos años decidí estudiar derecho. Tenía algunos años de haber terminado de estudiar la maestría y parecía una buena opción por las facilidades que me daba: un sistema abierto, con clases los sábados y con el material necesario para trabajar durante la semana en los momentos que yo pudiera dedicarle. Tengo que confesar que cuando llegó el momento de elegir carrera, al terminar la preparatoria, estaba indecisa entre comunicación y medicina y, aunque la abogacía no estaba entre mis primeras opciones, tenía algo que me llamaba la atención. Por eso, cuando consideré estudiar una segunda licenciatura, la de Leyes se me hacía una buena opción.

Desde el día que entré a la Universidad hasta el día de hoy, he escuchado los más variados comentarios con respecto a los abogados, lo cierto es que la abogacía es una de las carreras con un estereotipo muy marcado y fijado en el consciente colectivo: la corrupción.

En todas las clases, los maestros y profesores nos mencionan la importancia de ser un buen abogado, con ética y profesionalismo, que pueda honrar la profesión… Nos recalcan la importancia de no caer en tentaciones de dinero y corrupción, como “muchos otros compañeros” que han desprestigiado la práctica del derecho. El asunto de la rectitud profesional suele ser un tema recurrente en las discusiones grupales… supongo que lo es en todas las universidades y con todos los alumnos. Yo recuerdo, cuando estudié Ciencias de la Comunicación, que había una materia que se llamaba Ética Profesional; mis alumnos llevarán una materia con el mismo nombre, pero no existe un código de ética, como tal, que nos rija. Con los abogados, si existe un Código de Ética, que emite la Barra de Abogados; sin embargo, a los estudiantes no se les enseña ética profesional, o al menos no la estudian como materia.

Siempre he sido muy crítica en cuestiones de ética, personal y profesional y siempre he pensado que una no está distante de la otra, son complementarias. Me esmero en ser congruente, entre lo que digo y lo que hago y trato de que esa ética y esa congruencia se repita entre mis alumnos, con sus propias creencias y valores. La ética consiste en poner en práctica los valores de convivencia. Desde mi punto de vista, todo este asunto se resume a una frase: No hagas lo que no quieras que te hagan. Se trata de educación, empatía y cordialidad; de creer en lo que hacemos y hacerlo bien. Los valores no se han perdido, ni se perderán. Han evolucionado, como lo ha hecho la sociedad y como lo ha hecho la práctica del Derecho.
La ética no se aprende en la universidad, se obtiene de la vida.

Haciendo Justicia


Mi carrera profesional la he desempeñado, en su mayoría, en el servicio público. Es un área de total oportunidad: hay tantos vicios entre los servidores públicos que siempre se puede mejorar el trabajo que se realiza. Debido a mi formación, me he enfocado a áreas de comunicación, imagen, marketing e investigación social. Gracias a mi desempeño como servidor público, me he podido percatar, de primera mano, de las injusticias que continuamente se cometen, ya sea por racismo, ignorancia, discriminación o cualquier otra forma de hacer menos a los iguales. Me ha tocado ver cómo hay niños maltratados por sus padres, señoras violentadas, ancianos cuyos hijos los han abandonado y muchos casos de este tipo; cuando se trabaja en áreas sociales esto es muy común.

Recuerdo que, hace ya varios años, estaba haciendo un servicio social en el Hospital Infantil, al igual que varios compañeros de la preparatoria. En retrospectiva me doy cuenta que no aportaba mucho a la institución, pero quizá con los pacientes y sus familiares era distinto, ya que nos dedicábamos a jugar con los niños enfermos. Ahí me topé con varias personas que me marcaron. Una de esas personas era un niño de entre 8 y 10 años que se llamaba Ángel. Estaba enfermo pero aún no había un diagnóstico certero, sin embargo era un hecho que sufría de problemas gastrointestinales. Ángel siempre estaba acompañado de su mamá o de su papá, o de ambos. Eran dos personas amables, educadas y con un gran amor hacia su hijo. Nosotros íbamos al hospital cada sábado y siempre dedicábamos un momento para Ángel y para sus papás. Poco a poco nos ganamos la confianza de ellos, el niño era muy alegre y le encantaban los dulces. Gracias a esa familiaridad que llegamos a tener, me pude enterar de la verdadera historia de aquel angelito: los señores que conocía no eran sus padres biológicos. Su madre era prostituta y no quería al niño; su padre no se sabía quién era. Debido a que Ángel era un niño no deseado, sufría abusos desde que era bebé, hasta que un buen día, la señora decidió dejar a Ángel con la pareja que yo conocía. Al parecer, cuando esto pasó, el niño tenía ya dos o tres años. Sus padres lo acogieron como de la familia y él se crió como un niño feliz. Cuentan los señores que la pesadilla comenzó cuando llevaron a Ángel a su presentación ante la iglesia. Mientras estaban festejando, él se sintió mal y comenzó con vómitos continuos. Desde entonces no habían parado de entrar y salir del hospital y de los consultorios de doctores, sin embargo parecía que ya estaba mucho mejor. Así pasó algún tiempo.
Uno de esos sábados que llegué a saludar al pequeño Ángel, lo encontré muy mal, inquieto y llorando. Lo que más me impactó fue ver a sus papás, angustiados y preocupados por su hijo. El niño había empeorado y ya no podía comer nada. Una semana después ya lo tenían aislado porque habían detectado que era portador del VIH, nosotros ya no podíamos verlo y a sus papás se les restringía la entrada. La mamá de Ángel estaba desesperada y llorando nos contó, a otra compañera y a mi, que había tratado de contactar a la verdadera madre, pero que ella, en pocas palabras le dijo que lo que le pasara al niño le tenía sin cuidado. Había problemas para dar el consentimiento a procedimientos quirúrgicos ya que ellos no eran los verdaderos padres y no tenían el poder legal de decidir sobre el niño.
Al sábado siguiente Ángel ya no estaba… había muerto. Nunca volví a ver a los señores y nunca supe qué fue de ellos. Eso pasó hace 12 años y aún lo recuerdo perfectamente. En retrospectiva veo que esos sábados fueron los que me abrieron los ojos y me sacaron de la esfera de cristal en la que siempre me había desenvuelto. Me di cuenta que en la vida se cometen muchas injusticias y que, son tantas y tan seguidas, que ahora ya nos parecen comunes, como si así se tuviera que vivir.
Ahora que estudio Derecho, la palabra justicia ha cobrado mayor importancia. Como dice José Campillo en el libro Introducción a la Ética Profesional del Abogado, definitivamente la elección de una profesión corresponde a una vocación. La mía, siempre ha sido el estudio de las ciencias sociales. Retomando lo que comentaba al inicio de este ensayo, en mi carrera laboral me ha tocado enfrentarme a miles de casos injustos y siempre había sentido la impotencia de no poder hacer nada, por mi ignorancia ante las leyes y los procedimientos jurídicos. Ahora me doy cuenta de mi gran interés por contribuir y buscar la justicia.
José Campillo establece que la moral y la ética van de la mano. Habla sobre la probidad en el abogado, la honradez y la rectitud que se debe tener y sobre la decisión que se debe tomar al aceptar un caso o no, cuando éste contravenga las creencias de cada quien… y pone el ejemplo de una persona que se confiesa ante su abogado por los crímenes atroces que cometió. Actualmente vivimos en una sociedad en la que pareciera que han desaparecido los valores morales entre las personas. Yo no creo que sea así. Considero que los valores han evolucionado, como lo ha hecho la misma sociedad. Soy fiel seguidora del desarrollo humano y del pensamiento crítico, sé que son herramientas necesarias en las áreas sociales y que nos permiten identificar todos los escenarios y tomar mejores decisiones. Ya he comentado que, a mi parecer, hace falta en la currícula académica del derecho, alguna materia de ética profesional. También considero que es necesario aplicar el pensamiento crítico en el ejercicio del derecho, lo cual nos va a permitir tener una mejor aplicación y creación de las leyes.
Ser abogado en estos días no es fácil, se está sujeto a riesgos que pueden afectarnos o a nuestros seres queridos; también nos tenemos que enfrentar a los estereotipos y a los chistes inevitables de la profesión del derecho. En el libro Introducción a la Ética Profesional del Abogado se menciona que en la antigüedad, un abogado era una persona con amplio reconocimiento y respeto entre la sociedad. ¿Qué pasó con esa imagen? ¿en qué momento de la historia nos volvimos tramposos, poco profesionales y corruptos?
Vivimos una etapa social en que estamos redescubriendo los valores que tenían nuestros abuelos, en la que la palabra justicia ha cobrado vida propia. Este es el momento en el que los abogados podemos y tenemos que demostrar que la profesión es humana, sensible, social, justa… es momento de buscar y hacer justicia, empecemos por dársela a nuestra profesión.

Volando entre nubes


Hoy me encontré volando entre las nubes, literalmente. Varias veces he volado hacia la Ciudad de México, pero el viaje de hoy fue como ningún otro. El de hoy fue un viaje de cambio, me traslado a Mérida para trabajar con Gaby, una buena amiga que hice en la maestría. No dude en moverme a Mérida, el trabajo es bueno y ya necesitaba salir de la monotonía y del ocio, pero como en cualquier toma de decisión, la duda de si hice lo correcto siempre está presente. El traslado de Morelia a México empezó raro... me puso nerviosa el despegue. El vuelo duró nada, escasos 40 minutos que no se sintieron. La llegada fue impresionante. No había ninguna nube y tampoco había contaminación, por lo que creo que por primera vez, pude disfrutar de la magnifica e interminable ciudad, desde el avión. Ha sido la única vez que he podido ver el Castillo de Chapultepec desde el aire y ha sido impresionante... disfrutar de esas cosas tan comunes para nosotros pero tan magnificas a la vez ha sido un placer. Yo lo he tomado como una señal de que las cosas van a salir bien. Mi cambio de residencia ha sido muy rápido y creo que se dio en el momento correcto y fue una buena decisión... después de todo ¿cuántas veces se puede ver la Ciudad de México completamente despejada? ¡Definitivamente es una señal de que todo va a estar bien!

Conociendo Mérida


Desde mi entrada pasada hasta el día de hoy han pasado tan solo dos días. Mientras me encontraba en el aeropuerto de México esperando a que saliera mi vuelo a Mérida me relajé, comí, chatee y me encontré a Alix de Timbiriche y al Loco Valdez!!!! Jajajaja… nada mas de verlo me ataque de risa. Estuve a punto de pedirle que se tomara una foto conmigo pero como que ya se le había hecho tarde para tomar su vuelo porque iba corriendo, súper despistado buscando la sala en la que tenía que abordar.
Justo después de verlo, nos llamaron para abordar el avión a Mérida y todo iba muy normal hasta que llegó una señora con su hijo a sentarse a mi lado. Ya estaba cansada y lo que quería era llegar de una vez. La señora irresponsable no quiso apagar su celular en ningún momento, pero lo puso en modo de vuelo… ¿para qué lo dejan prendido en modo de vuelo si de todos modos no van a poder recibir llamadas? No le veo el caso y me parece increíblemente irresponsable. Ahí no quedó todo, su hijo se la pasó todo el viaje burlándose de la chava que estaba sentada en la fila de atrás de la mía, solo porque se quedó dormida. La mamá, haciendo una muestra de educación y respeto, no solo le seguía la corriente al niño, sino que hasta le prestó su celular, que nunca apagó, para que la grabara!!!! Todavía cuando estábamos en la banda esperando las maletas, le enseñaron el video al papá… que bonita familia!!!!
Fuera de eso, el viaje fue muy bueno, en cuanto me bajé del avión sentí el bochorno del calor de la ciudad y fue en ese momento que me cayó el veinte de que ya me encontraba en una zona completamente distinta y totalmente tropical.
Llevo ya dos días en Mérida y puedo decir que hay demasiadas glorietas y la mayoría de las calles tienen nombre de número… obviamente eso me ha dificultado ubicarme y aunque el traslado de la casa donde estoy quedándome ahora a la oficina es muy corto, me pierdo fácilmente.
Mis compañeritos de trabajo tienen muy buena vibra y son de verdad talentosos. Hay tres yucas y un regio, todos muy jóvenes. Ayer fuimos a comer todos a un restaurante, tipo centro botanero, de pura comida yucateca y comí como si no hubiera comido en días… todavía me siento llena un día después. Sin duda, lo más rico es la Cochinita Pibil y unas cosas que descubrí que se llaman Brazo de Chaya, que son como tamales verdes con huevo cocido en el interior y le ponen una pasta de almendra y salsa de tomate… ricos!!!!!!.

Pasos para que un gobierno fracase: caso Leonel Godoy


El próximo 15 de Febrero termina en Michoacán el gobierno de Leonel Godoy Rangel. Con él también termina la etapa de esplendor del perredismo michoacano y se va el sentimiento de decepción y retroceso en el que está inmiscuido el estado.
Pareciera que tenían un manual de pasos para fomentar la idea de que era un mal gobierno. Aquí algunos de los puntos:

1. No escuches a la ciudadanía. Después de una campaña, en la que recibes propuestas e inquietudes de la gente, debes utilizar esa información para plantear tu estrategia de gobierno. El eslogan "Michoacán Trabaja" resultó contradictorio cuando existía la percepción de que el gobierno nunca trabajó en beneficio de la ciudadanía. Falló la estrategia de imagen y comunicación. Cuando la gente piensa que tu gobierno no está haciendo nada, es momento de replantear.

2. Integra en tu equipo de trabajo a personas que tengan un historial negro. La imagen de un gobierno y de un estado no la hace nada más el gobernador. En un gobierno influye también la imagen que tenga cada integrante del Gabinete; como dice el dicho: dime con quién andas y te diré quién eres. En este gobierno hubo muchos escándalos de corrupción e impunidad. Sin duda, el caso más sonado e importante fue el del “Michoacanazo”, y aunque al final los detenidos hayan sido liberados y exonerados, este acto generó la percepción de ser un gobierno corrupto. Hay que recordar que percepción es igual a realidad.

3. No comunicar. El discurso es importante para un gobierno, difundir las acciones y logros pueden generar una buena opinión. Sin embargo, lo que se dice representa sólo el 7% de lo que comunicamos, el 93% restante se compone de lo que vemos y reflejamos. Recuerdo mucho el 16 de septiembre de 2008, cuando Leonel Godoy salió ante los medios a dar su declaración de los atentados en Morelia. Su discurso se orientó a ofrecer condolencias a los deudos y a garantizar una investigación seria y responsable de los hechos; pero su semblante era de confusión y transmitía más incertidumbre que confianza. En lo personal, cada vez que veo a Leonel Godoy me da la impresión de que en cualquier momento va a llorar y eso me impide creer o poner atención a lo que está diciendo. Aunque se diga que el estado se ha desarrollado económicamente, va a pesar más que las familias sigan igual de pobres y no vean una mejoría en su economía familiar.

4. Gobernador invisible. El punto anterior resulta en un gobernante que no infunde seguridad a la ciudadanía. Leonel Godoy en lugar de replantear su estrategia, se dedicó a jugar de víctima y a echarle la culpa a los demás. Se perdió, le dio el control del estado a otras personas: gobierno federal con la inclusión de la armada, narcos haciendo bloqueos, maestros manifestantes que paralizan la ciudad.

5. Dejar que las crisis sigan su curso. Sin duda, desde mi punto de vista, el principal problema de Godoy fue el no saber manejar las crisis. Definitivamente ni él ni su equipo estaban capacitados para hacerlo y tampoco tuvieron la visión de buscar ayuda profesional. La primera crisis real fueron los atentados del 15 de septiembre, que dentro de la magnitud de la tragedia, tenía muchas características para que el gobierno estatal adoptara un papel de protector, siendo sensible, cercano y quizá difundiendo una campaña para levantar el autoestima como michoacanos. Lo dejaron pasar y se convirtió en una bola de nieve imparable.

6. Descuidar el estado de ánimo. No podemos dejar de transmitir cómo nos sentimos. El gobierno de Leonel Godoy fue decayendo en alegría y seguridad conforme avanzaba. Con Lázaro Cárdenas, los servidores públicos transmitían orgullo por su trabajo, si con problemas y carencias, pero no dudaban que el trabajo que hacían era para mejorar a su estado. Con Leonel Godoy estaban fastidiados, con un sentimiento de desorganización y de poca visión. Eso influyó en la ciudadanía y en la imagen que se proyectó al exterior. Me pasa constantemente cuando hablo de Michoacán con personas de otras partes de la república, que cambian su semblante y me dicen que está muy mal el estado y no saben si compadecerse de mi o tenerme miedo por todo lo que han escuchado. En este gobierno no se habló bien de Michoacán y ese será uno de los grandes retos de la nueva administración.

¿Qué opinan?


Gobierno Fracasado: Felipe Calderón



Gracias a la participación anterior, y porque algunas personas lo pidieron en el programa de radio, he realizado este post con respecto al gobierno de Felipe Calderón. Sin duda resulta muy interesante analizar porqué consideran que es un gobierno fracasado.
Analizando algunos datos, he podido identificar algunas debilidades de este Gobierno:

1. Se tiene la percepción de que es un gobierno fracasado. Como comentaba al inicio de este post, el hecho de que la gente lo perciba de esa manera ya es una debilidad en sí. Puedo inferir varias causas, entre ellas el tema de la guerra contra el narco, que si bien la gente aprueba que se combata el problema, reprocha la estrategia, las muertes innecesarias y la inseguridad. El tema está diariamente en los medios, conversaciones de café y sobremesa. Es un tema bien posicionado, pero no precisamente de forma positiva.

2. Hay logros, pero la economía familiar sigue igual. Si bien la ciudadanía reconoce que ha habido varios aciertos, sobre todo en materia social, entre los que identifican al Seguro Popular, el programa 70 y más, las becas y la construcción de carreteras; aún siguen percibiendo un alto desempleo y empleos mal pagados que les resultan en una misma situación económica. Hay que recordar que el tema del dinero es la principal preocupación de la gente, por encima incluso que de la seguridad. A la gente le preocupa tener dinero para comer, para mantener a sus familias y para poder pagar un doctor y medicinas, si es que se enferman. Lo demas se vuelve secundario.

3. Situación política y pérdida de credibilidad como líder. Con el fracaso de Cocoa Calderón, hermana del Presidente, en las pasadas elecciones en Michoacán; y el fracaso de Cordero, el delfín del Presidente, ante Josefina Vázquez Mota, sin duda generó la percepción de que FCH no tiene una voz tan fuerte en el PAN. Esto ha disminuído la percepción de liderazgo y su credibilidad.

4. A Michoacán le va a ir muy bien. Recordemos que ese fue su eslogan de campaña a la Presidencia de la República en su estado natal. Los michoacanos confiaron en que un presidente paisano pondría mucha atención en apoyar y mejorar a su estado, sin embargo la percepción apunta a todo lo contrario. Se convirtió en uno de los estados mas inseguros del país, de los primeros en los que incursionó el ejército con lo que se acrecentó la idea de vivir en una situación de guerra. Posteriormente vino el famoso "Michoacanazo" y varios atentados y muertes en lugares públicos. Eso sin contar las diversas incomodidades que genera en los ciudadanos cada vez que decide visitar el estado. En lo personal, creo que al estado no le pudo ir peor.

¿Ustedes qué opinan?


Altas Esferas 1 Mzo 2013: El que no enseña no vende.

 

En Relaciones Públicas existe el concepto de Face Time, que se refiere al tiempo que se debe pasar ante las cámaras, para generar presencia entre la gente. Así como los artistas constantemente van a programas de televisión, entrevistas, etc., así también lo deben hacer los políticos, porque si la ciudadanía no los ve, no va a querer votar por ellos. 
Con el cambio de gobierno, muchos de nuestros políticos desparecieron de la opinión pública al terminar sus encargos y han ido regresando conforme les dan nuevos nombramientos. ¿Por qué pasa eso? Solo hay una explicación: no tienen una estrategia personal de comunicación. Mientras están en un cargo público, se rodean de un staff que les publica, redacta, agenda y hace las relaciones públicas por ellos. Cuando ese cargo termina, lo hace también ese staff. Como nunca se preocuparon por manejar sus redes sociales, mantener el contacto con los líderes de opinión, o posicionarse con un tema específico, ahora no tienen de qué hablar. Ven a la comunicación como un gasto, más que como una inversión. La ecuación es simple: si me comunico eficientemente la gente me va a conocer, voy a poder generar un vínculo de empatía con ella y me va a aceptar. ¿Cuál es el resultado? Más votos, más elecciones ganadas y más aprobación de mi trabajo. Uno de los principios de la comunicación es que es inevitable. Si de todos modos vamos a enviar un mensaje, pues que sea uno que nos beneficie ¿no?
Ya que tocamos el inevitable envío de mensajes, hay algo que no deja de inquietarme. La Consejera Presidenta del IPEPAC ha admitido ejercer tráfico de influencias, violación a los derechos laborales de cinco personas, nepotismo y censura. Hasta la fecha no he visto que haya presiones, investigaciones o pronunciamientos al respecto. ¿Cómo vamos a confiar en una institución ciudadana e imparcial, cuando su Presidenta comete estas arbitrariedades y ningún partido político hace mucho caso al asunto? ¿Cómo vamos a confiar en una Legislatura que no le da importancia al tema? A menos que sea porque ellos la pusieron, han de pensar que ahora se tienen, nos tenemos, que aguantar. Todos cometemos errores, a veces confiamos en la gente y ellos no responden. Lo importante es rectificar, si no funciona y abusa de su poder, que se vaya. Porque si en dos años llega a ser candidato algún familiar de la Presidenta, no nos va a extrañar que se pase por alto cualquier tipo de irregularidades en su campaña. La falta de legitimidad en un proceso electoral es algo muy grave; la falta de confianza en un Instituto electoral, con consejeros ciudadanos, es algo muy grave. La complicidad de las autoridades también es algo muy grave.  Veo un Congreso muy apagado, ¿será necesario que les llevemos una dotación de café para que no se queden dormidos en sus laureles?