El que espera, desespera. LaGobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega Pacheco, está a días de terminar su administración. Por lo pronto ya se está despidiendo de todo el estado, con su gira del adiós, y anda muy presente en redes sociales invitando a sus amigos a la ceremonia del Grito de Independencia, a la inauguración del Gran Museo de la Cultura Maya, a la última audiencia ciudadana y, por supuesto, la twitcam, que aún no sé si le benefició en algo. Inclusive está haciendo cuenta regresiva en las redes sociales. No la culpo, después de cinco años de desvelos, trabajo sin vacaciones, críticas constantes y problemas a diario, yo también estaría contando los días para tomarme aunque sea un día de descanso. Y quizá muchos me dirán que era su trabajo, pero ¿a ustedes les gusta que sus jefes, compañeros y clientes les estén criticando cada paso?
Lo que se ve, no se juzga. Dicen los que saben que para causar una primera impresión basta con 2 minutos. Hablando de Ayuntamientos, yo diría que los primeros tres meses son importantes. En Mérida ya se ven mejoras en los servicios públicos y aplaudo la decisión de Renán Barrera de hacer conferencias de prensa semanales, aunque le faltó sensibilidad en el tema de los despidos. Por su parte, en Progreso el alcalde entró con la limpia de la nómina, necesaria pero insensible; actividades de limpia y manejo de residuos; y la controversia del logo institucional, que resultó antítesis de empatía ciudadana. Un consejo para los ayuntamientos: no descuiden lo que comunican, en conjunto, no sólo en una conferencia de prensa, en un logotipo o en un boletín de prensa. Se los dejo de tarea.
Piensa mal y acertarás. Los transportistas versus el Gobierno del estado es como esas películas que esperas por mucho tiempo y cuando salen, ya perdieron emoción. Desde hace años se viene conteniendo el aumento de tarifas al transporte, por imagen, por percepción, por decidir candidaturas, por elecciones… usted nombre el motivo. Ahora que pasó todo y que ya no ha mucho que perder, a poco menos de una semana de terminar el gobierno, se desata el rompimiento. Lo cierto es que si sube la gasolina, es comprensible que aumente el precio del transporte. Es cierto, el servicio que dan es malo y hace mucha falta una cultura vial y de servicio entre los transportistas, precisamente por eso se deben mantener criterios de calidad para obtener subsidios gubernamentales, que a fin de cuentas, salen del dinerode todos nosotros.
Diosnos agarre confesados. Tengo una genuina preocupación por todos aquellos que se han quedado y se quedarán sin trabajo con los cambios de los gobiernos. Y es que, seamos honestos, hay personas que pareciera que su único talento es alabar a los políticos. ¿Qué va a pasar con todos ellos? Yo espero con todo mi corazón que encuentren otra pericia y se dediquen a algo que de verdad le sirva a Yucatán y a México. Por lo pronto esperamos que el nuevo Gabinete y los nuevos burócratas sean gente inteligente y con voluntad de trabajar.

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