miércoles, 13 de febrero de 2013

Altas Esferas 8 Feb 2013: ¿Usted a quién sigue?



La comunicación política no es una disciplina fácil de definir. En ella intervienen una serie de disciplinas, tan diversas y complejas, que son las que ayudan a crear una imagen o percepción. Como en cualquier área de la política, debe tener un objetivo bien fundado, a partir del cual se desprendan todas las acciones comunicativas que lleven a su cumplimiento.
En los últimos años, gracias a la era digital en la que vivimos, se dice que quien no está en las redes sociales, no existe. El contacto y la cercanía que puede lograr un político es tal, que se puede cambiar la percepción que se tiene de él o crear una nueva, si es que son utilizadas correctamente. Hablemos de algunos de los errores que cometen nuestros políticos:

1. "No importa, hay que publicar lo que sea". ¡Claro que importa! No hay que poner twit sin objetivo. Siempre hay que pensar qué quiero lograr con lo que voy a publicar y qué percepción voy a generar con lo que voy a publicar.

2. "Es joven, va a manejarlo muy bien".¡Error! Sin duda, lo recomendable es que cada quien maneje sus cuentas, sin embargo se ha creado la figura del community manager, que es una persona dedicada exclusivamente a administrar cuentas de redes sociales. Cuando busquen a alguien para esta función, piensen en una persona que sea como ustedes o en alguien que sea como quieren que los perciban. Si quieren que la gente piense que son cultos, consiganse a alguien culto. Saber usar una red social no es lo mismo que saber aprovecharla.

3. "Todas las redes sociales son lo mismo".¡Equivocación! Por mencionar algunas, Twitter es un microblog inmediato, Facebook es una red de amistad, atemporal, Instagram es un espacio de fotografías, YouTube es un espacio de videos. Todas son distintas y cada una tiene sus propios lenguajes. Nada más molesto que ver hashtags (#) en las publicaciones de Facebook, por decir un ejemplo. Es como hablar en espanglish, ¿lo acostumbran hacer en sus discursos? No, ¿verdad? pues tampoco lo hagan en el mundo virtual.

4. "Voy a retuitear todas mis menciones y felicitaciones, para que la gente vea cómo me quieren". A nadie le gusta la gente presumida y engreída. Si usted quiere que lo perciba como tal, entonces hágalo. Si lo halagan, responda solamente a quien lo hizo, los demás no necesitamos, y ciertamente no queremos, enterarnos. Se vale solamente cuando la felicitación sea de alguien reconocido.

5. "Amanecí de buenas, voy a saludar a todos mis compañeros de bancada/gabinete/partido en un mismo tuit". ¡Por favor no lo hagan! Esto es lo que pasa: se inicia la cadena con un "excelente día amigos" y durante toda la mañana nos la pasamos leyendo las respuestas de las 10 personas incluídas en el saludo, que por lo general contestan "éxito para todos". Ok, se llevan bien y son amigos, lo entendemos, no es necesario que nos lo repitan de esa manera.

PILÓN: "Tengo 100 mil seguidores, ¡seguro gano la elección!". Lamento decirle que no es así. El número de seguidores no es proporcional a su aceptación entre la gente. Hay quienes tienen cinco cuentas, o más, y todas lo siguen; hay trolles que lo siguen nada más para ver en qué momento lo puede confrontar o ridiculizar; hay quienes lo siguen para mantenerlo vigilado y hay quienes lo siguen por consigna, porque en el partido les dijeron que debía seguir al candidato o al funcionario. Sin embargo, lo más importante es que los usuarios de Twitter y Facebook son un pequeño porcentaje de la población. Las redes sociales NUNCA van a reemplazar el contacto humano, hablando de una elección. Y no está de más recordarles que el tener miles de seguidores tampoco implica que sea el más querido y aceptado. Si quiere que lo acepten, publique contenido interesante, pero sobre todo, sea usted mismo.

Y a todo esto, ¿usted a quién sigue? eso también es importante, pero de eso hablaremos después.   






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