Todas las palabras tienen un significado dado, sin embargo, como personas con pasiones y afectos, tendemos a ponerles una carga emocional, ya sea cómo se encuentre nuestro humor en ese momento o de acuerdo a la primera impresión que tenemos de alguien. Si un político nos parece intransigente, lo que le escuchemos tendrá el mismo adjetivo. Por el contrario, si un político nos cae bien trataremos de justificar todo lo que nos diga.
También hay palabras y frases que, de por si, generan una mala percepción y son mal recibidas, como podría ser el hablar de aumentar los impuestos. Aunque no sepamos bien de qué trata, sabemos que estamos encontra. Por el contrario, el hablar de becas para jóvenes siempre nos remite a una aceptación generalizada.
En Yucatán tenemos un caso especial e interesante. Hace cinco años, la promesa de campaña de hacer un tren bala generó burlas entre la población y resultó en uno de los compromisos que más se le reprocharon a la ex gobernadora Ivonne Ortega. Cuando a la gente se le preguntaba de alguna acción u obra que hubiera hecho la entonces mandataria, ellos decían que había prometido un tren bala y que nunca lo cumplió.
A meses de haber concluido su periodo, y con un nuevo Gobierno Federal, de repente el proyecto tan cuestionado y burlado por muchos, se está haciendo realidad. La opinión pública lo está tomando en serio y lo empiezan a ver como un proyecto interesante que detonará a la península. ¿Qué cambió? El nombre. Ya nadie habla del tren bala, ahora es el Tren Transpeninsular. Es básicamente el mismo proyecto, con los mismos estudios de viabilidad, pero ahora suena más profesional, ¿no cree?
En muchas ocasiones, los gobiernos y políticos, en su afán de parecer cercanos a la ciudadanía, pretenden generar empatía con el uso de frases muy coloquiales, pero que también pueden generar la percepción incorrecta. No deben olvidar que son autoridad y que la gente espera que sean formales y profesionales. Eso incluye también a la buena ortografía. Da pena ajena leer los tuits de los políticos, sin acentos o con palabras mal escritas. Un político puede tener una buena imagen, que se cae en el momento en el que vemos sus desafortunados errores al escribir. Y lo mismo pasa con las Dependencias, me ha tocado ver posters institucionales con horrores ortográficos, de esas que ya mejor ni se molesta uno en corregirlos porque se desgasta más. Un político culto es un político aceptado. Lean, aprendan nuevas palabras y, por piedad, ¡escriban bien!
No puedo terminar esta columna sin comentar el convenio del Congreso del Estado con la Universidad George Washington. Sin duda, con este acierto, el Diputado Luis Hevia tendrá una buena aceptación entre quienes cubren la fuente. Es la universidad con más prestigio en los programas de política en América. Sus programas en español son de los mejores, con ponentes reconocidos y con experiencia en toda latinoamérica. Para ser sinceros, aún dudo de los beneficios que esto traerá para la ciudadanía, supongo que los costos los absorberá la Legislatura, pero al acercar estos programas a los reporteros y periodistas que quizá no tendrían oportunidad de acceder a ellos por el alto costo que implica, les dará herramientas para entender el funcionamiento del Congreso y habrá información mejor documentada. Enhorabuena por quienes tendrán el privilegio de asistir a estos cursos, ojalá cubran las expectativas y sean bien aprovechados.

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