Mérida no
es una ciudad muy grande aún, la gente normalmente se transporta en camión o en
su coche y usan los taxis cuando es una emergencia o alguna situación especial.
Seguramente usted tiene o conoce a algún Don Pepe al que se le habla para que
vaya por uno al aeropuerto, para que nos lleve al centro, etc. No es un
transporte público, pero ofrece ese servicio.
En todo el mundo se ha
modernizado el transporte de alquiler, gracias a los teléfonos inteligentes. Ahora
podemos abrir una app y encontrar a varios Don Pepes esperando que los
llamemos. No son transporte público, porque no recogen pasaje en la calle, son
choferes temporales de quien los contrata.
Esto
tampoco es algo nuevo en Yucatán, por lo menos hay tres empresas que dan ese
servicio. Una de ellas, Uber, causó revuelo al llegar al estado, causando
intriga entre los ciudadanos. Los taxistas se sintieron tan amenazados al ver
que lo que ofrecía era un mejor trato y servicio, que decidieron tomar cartas en
el asunto de forma violenta. Hasta aquí era un tema de un particular: el FUTV,
quien al ser aliado del Gobierno, le exigió que interviniera y el Gobierno, sin
visión en el tema, aceptó la exigencia. Ese fue el inicio del desastre.
El Gobierno
nunca pensó que la novedad por Uber eventualmente iba a dejar de ser novedad y
entonces era el momento para regular, sin aspavientos, solamente para mantener
un orden.
Ahora vamos a ver el recuento de los daños, así es como se percibió
todo:
1. Un Director del Transporte con nula autoridad.
2. Un Gobernador que
dice y se desdice con respecto del 10% de impuesto, que acepta que estuvo mal,
cede ante la presión y pierde poder.
3. Unos Diputados que quedaron como
tontos, con todo respeto, como simples subordinados, retrógrados, sin autoridad
y sin conocimiento de lo que implica el tema y sus alcances. Solos, sin el
apoyo de su partido o de sus simpatizantes y recipientes de cualquier cantidad
de insultos y ofensas.
4. Un PRI con una estocada más, por si las derrotas electorales
no fueron suficientes.
5. Un PAN con un tema bandera que no va a dejar que se
agote en lo que queda de esta Administración.
6. Una ciudadanía argüendera, que
se manifiesta para que se quede la empresa en cuestión, pero que sigue andando
en su coche o en camión.
7. Un Uber fortalecido, con publicidad gratis y una
imagen de víctima inmejorable.
8. Un FUTV que tiró la piedra y se retiró a ver
cómo se mataban los demás.
Y todo eso
gracias a uno o varios asesores que han pensado que la mejor estrategia es
reaccionar a cualquier eventualidad, en lugar de investigar, planear y
contener. Lo que era un asunto que requería un simple posicionamiento de
percepción, hoy es un tema de manejo de crisis. Parece que lo único bueno de
todo esto son los memes que rondan en las redes sociales.
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