miércoles, 3 de septiembre de 2008

Marcha por la paz




El sábado fue la famosa y comentada Marcha por la Paz. Se realizó en casi todo el país, de manera simultánea, y participaron personas que han sufrido directa o indirectamente la delincuencia. Sin embargo, los sentimientos son distintos en todas partes. En Mérida se vivió diferente. Un día antes encontraron a 12 personas decapitadas en una hacienda muy cercana y concurrida por la gente. En lo personal no me pareció nada fuera de lo común, tristemente, pero aquí eso nunca había pasado… NUNCA. Creo que ese fue uno de los detonantes que hicieron que muchas familias se decidieran a marchar.
Cuando llegué al Monumento a la Bandera, desde donde estaba previsto iniciar a caminar, no había mucha gente, pero poco a poco fueron llegando más, hasta ser aproximadamente 4500 personas, según cifras oficiales. Hacía mucho calor, pero caminar por el Paseo Montejo fue lindo. Siempre he creído en los movimientos ciudadanos pero nunca había participado activamente. Me gustó. Y también me sirvió para aprender un par de cosas de la sociedad Meridense.
La primera es que es una sociedad muy cerrada, todos se conocen y mientras caminaban no dejaban de saludarse entre si. Mi impresión es que fue una marcha elitista… no vi a ninguna persona que en apariencia fuera de escasos recursos. Son amables pero no son amigables, si trataba de iniciar plática con alguien me respondía de inicio pero no continuaba. Inclusive me atreví a pedirle a alguien que me tomara una foto y me dijo que no podía.
La segunda es que todas las personas son increíblemente “nice”. Iban impecablemente vestidas, tanto hombres como mujeres. Quizá de ahí mi impresión de la marcha elitista, ellas iban con vestidos, tacones, lentes de sol Prada y Versace y bolsas Louis Vuitton; ellos con guayaberas de lino, camisas Lacoste y lentes de las mismas marcas. Yo, por el contrario, iba con tenis, jeans, una playera blanca y una gorra del Mérida FC que, además, me regalaron.

Cuando llegamos al remate del Paseo Montejo, toda la gente se congregó alrededor de la glorieta, una de tantas en la ciudad, y ahí se cantó el Himno Nacional. Se suponía que era una marcha silenciosa, sin consignas, pero antes de que la gente se empezara a retirar se escucharon los gritos de: México quiere paz. Yo no se si haya sido un éxito, creo que sería precipitado decirlo. La finalidad de la marcha fue terminar con la delincuencia y la delincuencia no se ha terminado.

Mientras tanto, en Mérida todo sigue igual. Los decapitados ya son cosa del pasado y yo sigo extrañando… todo igual.

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