miércoles, 17 de septiembre de 2008

Mexicanos al Grito de Guerra



Hoy 16 de septiembre de 2008, al igual que casi todos los que vivimos en México, no fui a trabajar por ser día feriado. Me levanté más tarde que de costumbre y con el firme propósito de aprovechar el día para conocer Chichén Itza. Me alisté para salir y antes de tomar carretera, fui a cargar gasolina y a revisar las llantas. En la gasolinera, el despachador, me comentó que algo raro pasaba con la llanta pero no sabía qué era porque aunque le echara aire parecía que no se llenaba. Yo, para no correr riesgos, le pedí que me ayudara a cambiar la llanta y cancelé el viaje a Chichén. El día estaba lluvioso, sin embargo decidí aprovechar para terminar de conocer la ciudad de Mérida, así que me dirigí al Museo de Antropología y, posteriormente, me subí al turibus que hace un recorrido por la ciudad de aproximadamente 1 hora y 45 minutos. Mientras recorría las calles pensaba que, en realidad, la ciudad de Mérida no tiene la historia ni la belleza del Centro Histórico de la ciudad de Morelia. Mientras me acercaba a la Plaza Grande, recibí una llamada de una amiga. Sus palabras fueron: nos estamos enterando de lo de Morelia y quise hablarte para saber si tu familia está bien. Yo no tenía idea de lo que me estaba hablando y así se lo hice saber, pero le comenté que justo acababa de hablar con mis papás y que todos estaban perfecto. Así fue como me enteré de las explosiones ocurridas y de sus terribles resultados. Ya he visto varios videos y leído varias notas al respecto y, aunque afortunadamente ninguno de mis familiares y amigos resultaron heridos, no dejo de sentirme mal. Siento una gran impotencia, pero sobre todo siento miedo, el peor sentimiento que uno puede tener.
Hace unos días escuché en un noticiero radial que nuestro Himno Nacional resultaba obsoleto porque los tiempos en los que se escribió, en los que México sufría amenazas de invasiones extranjeras, ya habían cambiado. El locutor, si mal no recuerdo era Alfredo Romo, comentaba que la frase: Mexicanos al grito de guerra, ya estaba en desuso. También hace unos días, el 13 de septiembre, escuché el discurso que dio la cadete del ejército, en el que comentaba que estaban en lucha contra los traidores de la patria, refiriéndose al crimen organizado. El día de hoy estoy más que convencida de que nuestro Himno sigue siendo actual. Los traidores de la Patria, como decía la cadete, son aquellos que realizan actos como el ocurrido en Morelia; son quienes poco a poco nos han llamado a la guerra a todos los mexicanos y quienes nos han orillado a realizar marchas y a exigirle resultados a las autoridades.
Todos los políticos y personas públicas calificaron el hecho como repudiable y lamentable, sin embargo me parece que esto ya no es nada mas cuestión de agregarle un calificativo a lo sucedido. En las primeras declaraciones del Gobernador se le veía consternado, asombrado, pero sobre todo, asustado. Mi pregunta ahora sería ¿Cuál es el plan?, sin embargo temo que la respuesta sea que no hay ningún plan. Yo no quiero vivir con miedo. No quiero que esos acontecimientos de terrorismo que vemos en otros países se repitan en mi país, en mi ciudad, en mi casa.
Esto me hace pensar ¿qué es lo que celebramos cada 15 de septiembre? ¿Qué pensarán los héroes que nos dieron patria, del México que hemos construido? ¿Qué diría Morelos al enterarse de las explosiones en su ciudad natal y de las muertes de sus paisanos? Cada año celebramos que somos un México independiente y libre y, a la menor oportunidad, gritamos Viva México. Ayer, mientras se escuchaba ese Viva México morían varias personas.
Hoy desperté con mucho espíritu y ánimo… hoy me duermo con mucha impotencia e incertidumbre. Ahora, más que nunca, me encantaría leer comentarios, opiniones y noticias de que están bien.
No sé cómo terminar este escrito y eso es en verdad raro. Cuando pienso en escribir algo siempre tengo muy claro cuál será el final. Creo que lo más sensato será terminar con el título… y no decir más.
Mexicanos al grito de guerra.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Marcha por la paz




El sábado fue la famosa y comentada Marcha por la Paz. Se realizó en casi todo el país, de manera simultánea, y participaron personas que han sufrido directa o indirectamente la delincuencia. Sin embargo, los sentimientos son distintos en todas partes. En Mérida se vivió diferente. Un día antes encontraron a 12 personas decapitadas en una hacienda muy cercana y concurrida por la gente. En lo personal no me pareció nada fuera de lo común, tristemente, pero aquí eso nunca había pasado… NUNCA. Creo que ese fue uno de los detonantes que hicieron que muchas familias se decidieran a marchar.
Cuando llegué al Monumento a la Bandera, desde donde estaba previsto iniciar a caminar, no había mucha gente, pero poco a poco fueron llegando más, hasta ser aproximadamente 4500 personas, según cifras oficiales. Hacía mucho calor, pero caminar por el Paseo Montejo fue lindo. Siempre he creído en los movimientos ciudadanos pero nunca había participado activamente. Me gustó. Y también me sirvió para aprender un par de cosas de la sociedad Meridense.
La primera es que es una sociedad muy cerrada, todos se conocen y mientras caminaban no dejaban de saludarse entre si. Mi impresión es que fue una marcha elitista… no vi a ninguna persona que en apariencia fuera de escasos recursos. Son amables pero no son amigables, si trataba de iniciar plática con alguien me respondía de inicio pero no continuaba. Inclusive me atreví a pedirle a alguien que me tomara una foto y me dijo que no podía.
La segunda es que todas las personas son increíblemente “nice”. Iban impecablemente vestidas, tanto hombres como mujeres. Quizá de ahí mi impresión de la marcha elitista, ellas iban con vestidos, tacones, lentes de sol Prada y Versace y bolsas Louis Vuitton; ellos con guayaberas de lino, camisas Lacoste y lentes de las mismas marcas. Yo, por el contrario, iba con tenis, jeans, una playera blanca y una gorra del Mérida FC que, además, me regalaron.

Cuando llegamos al remate del Paseo Montejo, toda la gente se congregó alrededor de la glorieta, una de tantas en la ciudad, y ahí se cantó el Himno Nacional. Se suponía que era una marcha silenciosa, sin consignas, pero antes de que la gente se empezara a retirar se escucharon los gritos de: México quiere paz. Yo no se si haya sido un éxito, creo que sería precipitado decirlo. La finalidad de la marcha fue terminar con la delincuencia y la delincuencia no se ha terminado.

Mientras tanto, en Mérida todo sigue igual. Los decapitados ya son cosa del pasado y yo sigo extrañando… todo igual.