Hace
unos días en Yucatán se llevó a cabo el primer matrimonio entre personas del
mismo sexo. Javier y Ricardo tuvieron que esperar, y pelear, por cinco meses
para que el Registro Civil local pudiera efectuar el enlace.
Y
es que vamos a hablar en serio y sin tapujos, en Yucatán hay una nutrida
comunidad gay, todos lo sabemos, sociedad y autoridades, e incluso se hacen
muchos chistes al respecto (aunque no crea que sea correcto). Entonces ¿por qué
se les niega el derecho de formalizar sus relaciones con el matrimonio? ¿por qué
nos emocionamos de tener amigos gays pero nos cerramos cuando hablamos de
uniones entre personas del mismo sexo? O sea, nos encanta que nuestro amigo,
alimentando el estereotipo, nos acompañe a comprar ropa, pero nos asusta que
algún día nos invite a su boda.
Para
la política es uno de esos temas que sabemos que ahí está pero no queremos
hablar de eso y lo postergamos lo más que podemos. Sabemos perfectamente la
postura del PRD, quienes se han manifestado a favor; conocemos muy bien la
postura del PAN, quienes están totalmente en contra; y la postura del PRI es de
respeto… ¿y eso qué es?
Como
sabemos, el Juzgado Tercero Federal obligó al Registro Civil yucateco a que
realizara el matrimonio, no fue una decisión de la autoridad local. Ni el
Gobernador, ni el Secretario de Gobierno, ni el Consejero Jurídico, ni la
Directora del Registro Civil hicieron alguna declaración al respecto. El único
que comentó fue Marco Celis, el Presidente del Tribunal Superior de Justicia del
Estado, quien dijo que “la sociedad yucateca no está lista para matrimonios del
mismo sexo”. Tiene razón, no está lista, pero me parece que lo más grave es que
las autoridades tampoco están listas para aceptarlo y para promover la
tolerancia y el respeto. ¿Cuál es nuestra necesidad de ponerle etiquetas a
todos? Gay o heterosexual, yucateco o foráneo, fresa o naco, la realidad es que
todos somos personas y todos anhelamos ser felices. ¿No debería ser esto lo más
importante?
Javier
y Ricardo se casaron en una gran boda, con toda su familia y amigos y nos han
hecho partícipes a todos al compartir el video en las redes sociales. Fue
noticia a nivel nacional y sin embargo los novios no recibieron ni un solo
comentario de felicitación por parte de las autoridades, a excepción del Dip.
Bayardo Ojeda. ¿De verdad creyeron que este hecho no es importante? ¿Hasta
cuándo van a seguir queriendo tapar el sol con un dedo? ¿Cuánto tiempo pasará
para que haya apertura en la sociedad y aceptemos y respetemos estos cambios?
¿Cuándo vamos a tener políticos valientes que, sin miedo a las posturas de sus
partidos, fijen su propia postura? ¿Cuánto tiempo deberá pasar para que seamos
una sociedad incluyente, respetuosa y tolerante? ¿Por qué no podemos,
simplemente, celebrar el amor?